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Vivir, Servir & Sobrevivir en el Siglo XXI. Retrospectiva sobre eleccion vocacional y libertad de pensamiento
 

Vivir y Sobrevivir en el Siglo XXI:

Apuntes retrospectivos sobre elección vocacional y libertad de pensamiento.

Version Original Incluido por / Posted by: yoe f santos en Fecha / on Date: 28, Marzo, 2002 a las 13:15:09:

Yoe F. Santos

Centro Cultural de Intercambio Audio-Visual, Inc.

República Dominicana

0. A modo de contexto y presentación.

Aparecer en aquel momento de la cruenta historia del sector liberal por ayudar a democratizar una nación caribeña, justo al termino de una “tiranía sin ejemplo”, la cual marco a mas de una generación con la saña, el racismo, la intolerancia, la vocación patrimonialista y nepotista, en la gestión de lo publico, como antes habían logrado perpetuarse en el poder los sectores mas conservadores y autoritarios, de la mano del Pedro Santana , Buenaventura Báez, Ulises Heureaux, a lo largo del siglo XIX.

Ciento cincuenta y ocho años, es un periodo corto para evaluar los perfiles, la diversidad y complejidad de una nación o una cultura, lo cierto es que en el caso de Republica Dominicana, los patriotas, los auténticos forjadores del sueño republicano lo mismo en el siglo XIX que en la mayoria del siglo  XX, terminaron saboreando la ruindad de las ergástulas, la tortura, la muerte o el exilio, propinados por gente que se manifestaba formalmente como adherente de su pensamiento, aunque en la primera oportunidad siempre, encontró mas confortable, “patriótico” o nacionalista, dirigir la represión, la limpieza étnica, o acusar a Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez o Maria Trinidad Sánchez, de “traidores a la patria”, antes de despojarse de su antifaz y poner la soberanía de la nación, bajo el manto protector o anexión, que les resulto mas adecuado a su espíritu “purista” o “progresista”.

Republica Dominicana, en el corazón del Caribe, uno de los escasos, cinco o seis casos, en el mundo, en que dos estados soberanos, comparten una misma extensión insular. Poca gente encuentra el hilo, en los medios de comunicación, para tejer una retrospectiva del Saint Domingue Francés, y las despoblaciones de la Banda Norte de la Isla Hispaniola ordenada ‘amablemente’ por el Gobernador Osorio, lo cierto que para aquella época se pusieron las cosas muy claras, para quienes desde los tiempos coloniales, disfrutaban del espíritu emprendedor consustancial al hombre o la mujer, vinculadps a la exportación o al comercio internacional.

La miopía ha sido una de las enfermedades ocupacionales, mas extendidas entre nuestros gobernantes y procónsules, a lo largo de las 15 generaciones que comprende la historia colonial desde la llegada de Colón, hasta la Guerra Anticolonial o “restauradora”, así como las restantes 6 generaciones, coexistentes con el periodo de la conformación del Estado-Nación.

Tomando por referencia, las limitaciones de salud -y visión estratégica- de nuestros gobernantes, con honrosas excepciones –capaces de contarse con una mano y sobran dedos- nacer en los inicios de los anos 60’s, me proveyó como herencia un entorno familiar y socio-cultural, particular a quien logra contarse entre los sobrevivientes de las dictaduras, latinoamericanas y caribeñas: en una transición o ‘destape’ que no acaba de concluir, a mas de cuarenta anos de distancia del descabezamiento de la dictadura. Así como si tal cosa.

Para 1962, Republica Dominicana se encontraba inmersa entre las necesidades expresivas de los sectores populares y su explosión iconoclasta contra la deificación del tirano, quien había aprovechado cuando espacio publico, le fue posible, para hacer de su imagen un objeto de culto y sumisión; las necesidades de la burguesía de abrirse un espacio de acción política y económica modernas; y por el otro, lado los remantes de la dictadura, tanto civiles como militares, laicos y religiosos, interesados en evitar cualquier modelo de reformas estructurales, que pusiera en peligro los privilegios heredados, de la ilegitimidad y la ilicitud del trujillato.

Republica Dominicana, reestrena la elección democrática de sus representantes -después de 31 anos de silencio y abuso de los marcos para el ejercicio de los derechos humanos- en un proceso del que resulto ganancioso Juan Bosch Gaviño, quien junto a otros intelectuales y lideres comunitarios, había fundado en 1939, el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), durante su exilio en la vecina isla de Cuba.

Una nación se abría camino hacia la democratización y la institucionalización, sobre la base de un ejercicio ético de la política y de lo político, aunque de tal fuente para abrevar no se nutren los grandes ejercicios antológicos de permanencia en el poder, sino del fraude, la violencia, la intolerancia y la ‘mano dura’, como lo demuestra, la distancia en la historia personal de Juan Pablo Duarte y Pedro Santana, en el S. XIX.

Caminar -como país- hacia la tolerancia y la democratización de una nación, acostumbrada por mas de medio siglo a ser tratada como peón, o como efectivo militar irregular, de las fuerzas de los alzados, en la época de ‘concho primo’, era una aventura poco menos que imposible de suponer, en estos linderos del Tercer Mundo, mucho menos en el traspatio imperial, en el contexto de la guerra fría y de la vocacion e inversion para impedir " otra Cuba, en América".

Una anécdota, de las posibles lecturas para entender de qué específicamente hablamos, me la relato mi padre, en relación al profesor Bosch, como presidente civilista:

                   “[...]desplazándose a pie por la calle del Sol en Santiago de los Caballeros, ya como presidente electo, un sujeto simpatizante -en los  Pepines-de los partidos políticos que le adveraban, arrojo una ‘chapa’ de naranja, la cual le impacto directamente en el rostro, al presidente Bosch, alzándole ligeramente las gafas. La seguridad del presidente electo -formada a lo largo de la vida cuartelaria de la dictadura- apreso en segundos, a aquel hombre y se disponían a trasladarle a la fortaleza, para ‘comérselo vivo’, cuando el propio presidente electo, pañuelo en mano, interrumpiendo aquel proceso, les dijo: ‘Déjenlo, déjenlo! Así es que él, entiende la democracia’[...]”

Casualmente, para mil novecientos sesenta y dos la democracia, se vistió de fiesta, independientemente de las acusaciones, las calumnias, las campañas mediáticas, financiadas, quien sabe desde donde, aunque nadie ponen en duda sobre los por qué, lo mismo que en cualquier otro lugar de América Latina, en donde se intento amordazar los aires de libertad, antes y después.

Conceptuar un proyecto de nación, en transito a la modernidad, desde la perspectiva del fortalecimiento institucional, era tarea imposible, sin poner en jaque mínimamente las posibilidades de participación de los sectores de medianos ingresos y de los mas pobres. Tarea imposible con la herencia nepotista, autoritaria y excluyente de las fuerzas de la dictadura, definidos como ‘remanentes’ pero con gran poder político, cultural, social, mediático y económico.

Finalmente, la nación dominicana -gracias al proceso de movilización de sus bases- alcanzo a cristalizar una nueva Constitución (1963), aunque en su letra y espíritu, se plasmaran en buena medida, las aspiraciones de felicidad, largamente imposibles de ser satisfechas, en el marco de una aristocracia, civil y militar, que finalmente dio al traste, con este ensayo paradigmal en el continente, en solo siete meses; mientras que la dictadura fue mantenida por treinta y un años, por los mismos sectores que complotaron para atentar contra la soberanía popular. Justo al centenario, de la epopeya anti-colonial.

Cosas particulares, trágico-cómicas de la historicidad de las ‘republicas bananeras ‘... 1963 tuvo de especial también la llegada de una becaria de Organización de Estados Americanos (OEA), egresada en Sociología de la Universidad de New York y posteriormente con especialidad en Yale, para un estudio de postgrado de influencia africana en el Caribe: June Rosemberg, una eslava emigrante y a quien nunca la falto el amor por mirar mas allá del ‘negro detrás de la oreja’ del poeta Alix, en nuestras islas. “La Rosemberg”, “La June” como la conocieron su legión de alumnos y admiradores en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), había sido discípula de Ralph Linton en EUA y ejerció la cátedra por tres décadas en la universidad publica, amen de una copiosa producción biblio-hemerográfica, en la cual el ga-gá dominicano, ocupa un lugar especial, se ha ido. Su lento transitar por los pasillos de la Facultad de Humanidades, bastón en mano o las roncas apariciones de su auto, no estarán mas con nosotros, aunque si la limpidez celeste de sus ojos, una contemplación como quien escancia el buen vino, mientras el batey gira y gira, tras los ‘mayó’ de ga-ga, asi prefiero recordarla como la vi, personalmente en el batey La Ceja, durante el Festival Artistas por el Ga-Gá, en la primavera del año 2000, por última vez.

Republica Dominicana y muchos otros rincones del Caribe -desde 1966 hasta su desaparición física en marzo 2002- a reconstruir los vínculos negados con las raíces afro y del mestizaje, estarán siempre en deuda, por su gesto de desprendimiento perpetuo, por su ausencia de soberbia, por su paciencia y por la prolijidad de su producción intelectual. La June, lo mismo que Carlos Esteban Deive, Martha Ellen Davis, Aida Cartagena Portalín, Larrazabal Blanco y muchos otros. representaron dos bocanadas de viento fresco, en un sistema de valores que desde los tiempos coloniales, se las habia ingeniado para prohibir o minimizar las posibilidades de mirarnos sin prejuicios, sin maquillaje, tal como somos y en la versatilidad de nuestras raices.

La June, afortunadamente,  se ocupo no de crear una escuela,aunque ello no significa, ni significo, que no apostara por el resultado de sus estudios, en cuanto escenario, coloquio o seminario le fue posible, muchos de los cuales en forma limitada, han logrado llegar hasta la nacion sensible, nacida fuera de las limitantes del periodo 1930-1961.

1. Elección vocacional o inicio accidental? El valor de la oportunidad, la brecha.

Comencé a escribir poesía, ensayos y artículos, prácticamente al mismo tiempo: durante el bachillerato (Instituto Evangélico, 1976-1980). Un día después de una de las innumeras discusiones con mi padre para aquella época, me sugirió que debía yo inventarme un mundo en que las cosas fueran como yo las pensaba y las deseaba. Ante esa ‘invitación’ inicie llevando un diario, que desafortunadamente fue destruido, en circunstancias que prefiero no recordar y entonces comprendí, que por aquello que se escribe, se pueden pagar precios impensables.

Posteriormente, gente de gran dedicación a la promoción educativa y cultural como los profesores Rafael Duarte (fallecido); Juan José Estévez y Germán Ovalles, me permitieron el honor de ver las primeras nociones sobre la gramática y la retórica en sus aulas; así como tendieron el puente generacional con el trabajo literario de los ismos y la literatura dominicana de principios a mediados del siglo XX.

Coincidencialmente, y de conformidad con los planes de estudio del bachillerato en ciencias y letras, ellos mismos, tuvieron la responsabilidad de ayudarme en los pininos, para comprender las nociones esenciales de la economía y la filosofía.. Entre Lucio Casado y los manuales de Ángel La Calle - de editorial Bosch- paso volando mi adolescencia.

Es importante hacer notar que en medio de la relativa paz de Santiago de los Caballeros durante el mismo periodo, poco supe de las demás situaciones de conflicto social en la Republica Dominicana, para el mismo periodo, hasta aquel momento. En mi casa no se ‘hablaba de política’ con los niños, aunque si sobre el bien, el mal, la justicia y la necesidad de servir a los demás, sin aprovechar, la posición de relativo privilegio, para cuestiones de tipo egoísta, siempre desde la perspectiva cristica y mariana de mi padre.

Mientras Manolito, estuvo trabajando en R. Esteva C por A, la kodak, fue la única película que conocí, para el revelado de las películas familiares, generalmente viajes a zonas emergentes como Cienfuegos, Sosua, Constanza, Cofresi y similares, que usualmente representaba un convite, entre mi padre, mi abuelo y uno que otro tío, para ‘coger carretera’.

Recuerdo que frecuentábamos en aquella época, “Pinos del Puerto” en la carretera a Jarabacoa. Aquel proyecto, constituyo la única iniciativa a favor del tiempo libre y la recreación popular -desde la perspectiva del turismo interno, con fondos públicos- que he visto jamás en mi país.

En aquellos viajes éramos un grupo de vacacionistas, tan divertido y ruidoso como cualquier otro caribeño, con las paradas para el domino, los tragos, aunque teníamos otro encanto: la cámara y el proyector 8 mm de mi padre. Tesoro.

No recuerdo con precisión mis maestros de la primaria, aunque si la augusta figura de William Almonte, en el Colegio Don Luis Despradel, de La Vega. Creo que el era o es todo un personaje. Fue allí donde vi por primera vez al poeta y ensayista José A. Mármol, a su hermana Sandra, a Pedro y Josefina Nazario; de aquella infancia feliz y despreocupada, recuerdo tambien del colegio y del ocio a Tony Marciano y Tony Mora, respectivamente, compartiendo con los últimos una temprana afición por el soul, R&B el rock y la música en ingles, en sentido amplio.

Viviendo en la Padre Fantino 10 -en la misma manzana donde nací, pocos anos antes, pero en la calle señoritas Villa, en el Corazón de la Carolina, en La Vega, frente a la estacion de combustible de Don Toguito Ramos- comencé a interesarme por los relatos históricos, e incorpore esas lecturas a mis juegos de guerra, con el ‘general’ favorito -el hoy doctor Jochy Pérez Archivaldo- una de las pocas casas en el vecindario, a donde se me permitía salir, por horas y horas. Al mismo tiempo gracias a la solidaridad de Mandolín Peguero, podía leer lo que me diera la gana, sobre las campañas napoleónicas, las guerras mundiales, la Guerra Civil Española y temas similares.

Desafortunadamente, la Biblioteca Municipal en La Vega, nunca estuvo abierta, en mas de un centenar de veces que intente sentarme allí, en las tardes, dentro del horario de oficina, entre 1969-1974. Digo esto porque mientras encontraba en mi propia casa la posibilidad de dejar volar mi imaginación, aun sin ningún interés por la literatura, otros miles de niños de mi edad, desde lo público, se veían imposibilitados de ejercer ese mismo derecho a la educación o a la auto-instrucción.

Tanto en la permanencia en La Vega, lugar donde rompimos el record en mudanzas, unas diez y siete; como en Santo Domingo y Santiago, el mundo en llamas, los reclamos de libertad, la muerte de Stalin García, Sagrario E. Díaz, entre otras circunstancias del bonapartismo imperante, no llegaron a ‘mellar’ nuestra inocencia, porque nunca formaron parte de los temas de sobremesa en mi casa.

Los maestros de secundaria, por su parte,eran personas que si bien no habían tenido la buena fortuna de haber sido formados dentro del positivismo de Eugenio  Ma. De Hostos -dado que eran jovenes y algunos muy jovenes- apreciaban la labor que el mismo había desarrollado tanto en el país como en el resto de la región, así como su vocación por el respeto de la soberanía y el principio de no intervención, su inclinación a recuperar la relación entre libertad y educación, la cual no entendí muy bien para aquella época, pero a la cual me adscribí posteriormente, junto a la frase de Salome Ureña “Seamos cultas, como única manera de ser libres”, la cual proviniendo de una mujer del S. XIX es aun hoy todo un manifiesto, para romper la confinación e invisibilidad de la mujer a lo domestico. Y la semilla cayo en terreno fértil, puesto que hoy de un total de unas 165 mil personas, 2/3 de la población universitaria dominicana, en la educación superior, son mujeres.

La abnegación de los maestros, por substraernos del mundo de los placeres y diversiones propias de nuestra edad, para conversar con nosotros sobre ‘los grandes temas’ del vivir. Sus reflexiones tanto en las aulas, como en diálogos informales fueron constante fuente de ‘inspiración’. Aquellos primeros años de búsqueda e interrogación, como cualquier principiante en una multiplicidad de senderos tentadores, nos iniciamos en el mundo de los escritores, los fotógrafos, correctores, diseñadotes de conceptos para proyectos editoriales y la literatura juvenil.

Estudiar en el “Evangélico” como decíamos – y seguimos diciendo- tenía unas peculiaridades, muy definidas, los padres, con ‘chicos problema’, ansiaban siempre encontrar una plaza disponible allí, habidas cuenta de que además del excelente nivel académico, la disciplina estaba garantizada, en mas de un sentido, aunque el mas inolvidable línea divisoria, capaz de segregar de forma segura, los intercambios entre los sexos. Aunque creo que tal sistema de control, que aumentaba la rebeldía de muchos y muchas de nosotros/as, era una nota distintiva con relación a los Hermanos de la Salle o a la exclusividad del Colegio Sagrado Corazón de Jesús.

Pensándolo un poco mejor, esos tres centros, que lideraban los centros educacionales de la pequeña burguesía y la gran burguesia urbanas fueron responsables de una generación de lideres – en ámbitos muy diversos de la vida cultural, local, regional, nacional e internacional- y de un clima de enseñanza, que aunque restrictivo en muchos ordenes, enfatizaba en la calidad de los contenidos, la formación humanística, ética y solidaria .

Los frutos a nivel nacional de tales esfuerzos, en instituciones de este tipo van desde Amin Abel Hasbun, Maridalia Hernández, Patricia Pereyra, Silvia Jerez – ex vocalista del desaparecido grupo “Bohío” dirigido por P.S. Sang - Desire Reyes, Eduardo Sánchez, Ramón Antonio -Tato-Cruz, Maria Ligia Grullón, Luciano Inoa, Modesto Durán Parache, entre muchos otros y otras pendientes de una sarta invisible acunada en el tintero –por traición de los años y la memoria-

De esa época, creo aun que el trío de las hermanas Velásquez-Gloria, Xiomarra y Beatriz- era la mas maravillosa mezcla de belleza, solidaridad y el discreto encanto buñueliano... de todo el Colegio Evangélico. De todos modos, el precio de los tributos es olvidar algún detalle importante, capaz de inclinar la balanza, en ese continuo aprender/olvidar sobre las modalidades y percepciones que sobre la belleza humana, a la usanza occidental, nos ha sido inyectado en exposiciones recurrentes a los mensajes y lenguajes mediáticos, desde la mas temprana infancia, hasta la mas vergonzante decrepitud.

Para la misma época -gracias a la complicidad de Roberto Gil López- conocí a Don Román Franco Fondeur, quien dirigiera hasta su desaparición fisica, el Archivo Histórico de Santiago. Para nuestra generación, el era lo que entendíamos para aquel entonces un intelectual, ‘químicamente puro’. Alguien que vivía, en y por la pasión de obtener, clasificar, interpretar información.

Afortunadamente, don Román, nos brindo siempre toda suerte de atenciones, en nuestra calidad de ‘jóvenes inquietos’ por la historia y las ciencias sociales, mas bien como lectores, que como cualquier otra aproximación, exceptuando los pininos fotográficos. Su crítica, sobre la direccionalidad de muchos de nuestros primeros trabajos poéticos, nos sirvió de mucho, aunque ello no signifique, que lo aceptáramos sin mas ni mas, ‘sin batallar a fondo’.

A veces después de una ‘jornada’ de entre media hora y una hora y media, con algunos artículos, poemas o reflexiones sueltas, al llegar a la casa, me preguntaba, como una persona adulta, podía sacrificar, tanto tiempo escuchando y observando un texto de gente que no tenia, la menor intención de dedicarse a tal actividad en la vida adulta. Luego al paso de los años, cuando en algún punto de mi vida me toco la misma tarea, me di cuenta que era simplemente un acto de fe, en lo que depara el devenir de las nuevas generaciones.

Manlio Dorrejo y Joham F. Camilo, entre otros fundadores, crearon las condiciones para que ese pensamiento de tales años no quedara extraviado en un cuaderno, en una hoja suelta de un amor, o perdido para siempre entre las redes de la intolerancia. Con ellos nació “Proyección Estudiantil” el primer proyecto editorial publico, en el cual nos vimos involucrados. Una revista estudiantil mensual, al cual llegue por sugerencia del profesor de literatura, como colaborador y en el cual finalmente alcance la posición de Jefe de Redacción (1977-1980).

A lo largo de esos tres anos, me di cuenta de que la literatura y el quehacer cultural en sentido general, no eran temas apreciados, como para arriesgar dinero en su divulgación por parte de una parte importante del comercio, y que sin embargo, dentro del sector industrial, se desperezaba una vocación de apoyo o auspicios para tal tipo de actividad, vista como parte de la necesaria recreación y cultivo del accionar reflexivo de la juventud.

“Proyección Estudiantil”, como medio de comunicación -que nunca excedió los 2 mil ejemplares- uno de cuyos encantos era el ser dirigido, creado, distribuido, vendido y orientado por estudiantes de secundaria, de una institución educativa privada, represento en el Santiago de finales de los anos setenta, una opción ‘avant-garde’. Los elementos que guardaba en común con otras publicaciones periódicas de instituciones como el Colegio Hermanos de la Salle, para el mismo momento, eran más o menos los siguientes:

a) representaban un ‘voto de confianza’ de la dirección de la escuela, en la capacidad y tacto para reflexionar, informar, entretener y comprometerse en la utopía juvenil, de crear, participar, analizar, en nuestras balbucientes estrategias de inserción en la frontera del mundo juvenil y adulto;

 b) la administración de tales instituciones educacionales, aun en medio de una ola de represión, asesinato de periodistas, en el ‘mundo adulto’, apostó a la libertad de confrontar los puntos de vista divergentes, en el marco del análisis racional, en jugar a la democracia de las ideas; en la tolerancia consciente ante las nuevas ideas, y su a veces, fluir, alocado;

c) La valoración del ejercicio de la lecto-escritura, la participación en la invención de un universo capaz de levantar una crónica de la actualidad del entorno escolar, como recurso indispensable en el historiar nuestro tiempo o crear un ‘sprit de corps’, una identidad generacional, una vida afectiva plena, paralelo a la preocupación por los exámenes y aprobar los distintos cursos;

d) Alto sentido de respeto, por los esfuerzos de colaboradores y los responsables de la edición final, en intentar comunicar sus preocupaciones y pensamientos; e) Libertad de confeccionar el medio como expresión equilibrada de: talentos, temáticas e intereses del medio escolar;

f) Tolerancia a la solidaridad que cada quien en su momento supo granjearse de manos de editores, como los de empresas como Editora Teofilo o Central, asi como de tecnicos y colaboradores adultos, personas como el periodista y fotógrafo, José Suriel, comprensivos y flexibles con la necesidad de divulgación y lo que en ella quedaba representada: la juventud, puede disciplinarse sin violencia y encontrar canales adecuados a sus intereses, puede auto-gobernarse y ser responsable, de la calidad, diversidad y profundidad del producto final, aun cuando muchos adultos no lo crean o no lo creyeran;

g) Nosotros hacíamos el resto, incluyendo las cuestiones de la circulación, búsqueda de patrocinios, abrir y cerrar créditos, contratar servicios, balances de contenidos y tópicos similares, sin la intervención de ningún adulto, ni dentro o fuera de la escuela; Al decir que hacíamos el resto, quiero decir, todo lo demás incluyendo la perspectiva de utilizar nuestros escasos contactos en el exterior, que no excedían las diez personas, en capacidad de involucrarse en ‘una cuestión de muchachos/as’, y ante el hecho de que no existía aun Ministerio de Cultura en Republica Dominicana.

De todas formas, finalmente logramos colocar un porcentaje exiguo de cada tirada en México y Puerto Rico, concentrar los esfuerzos de la obtención de patrocinios, en ir mejorando paulatinamente la calidad formal y la tirada de dicha publicación. La tarea de la divulgación internacional de la Revista, hubiera sido poco menos que imposible de no existir el interés por parte del artista plástico Francisco Gil López (epd), quien aprovecho su estancia en tierra azteca, para ayudarnos a establecer los contactos pertinentes en tal sentido.

La Revista no tenia oficina, como podrá ud. suponer. Aunque tal precariedad no duró para siempre, gracias a la intervención de mi padre. Así que un buen día nos encontramos, aposentados, con aquella pipa y el tabaco sueco de sabor a manzana de Roberto, como un grupo formal de editores, los cuales varias veces por semana, sesionábamos en el consultorio radiológico de mi padre, para aquel entonces prestando servicios en la clínica Dr. Bonilla.

Eran noches de debate y aerosoles como aromas ambientadores. Maquinas de escribir portátiles, desplegadas en la mesa de tomar las radiografías, en líneas de a tres, mientras que Roberto y yo, nos dedicábamos a escuchar música mientras corregíamos los textos. Gran felicidad. Una burbuja relajante, en medio de un entorno hostil a la cultura y al pensamiento libertario .

Nuestras labores no se diferenciaban de asuntos relativos a la publicación, en los que posteriormente, volví a reincidir, ya de adulto; tampoco los problemas para la captación de recursos, aunque debo reconocerlo, por lo general la ayuda provenía de las mismas manos y sectores de la sociedad. En ambas situaciones, lo más importante, fue, y es, no dejar descansar los nudillos tocando puertas, así como la capacidad para: • comunicar eficazmente la dimensión, alcances y objetivos del proyecto, una vez se identifica el o la potencial patrocinador/a; • “Ver” el proyecto funcionando a su mas alto nivel, con todas sus partes interactuantes, aun antes de mover por primera vez un dedo en su ejecución; • Adelantarse a los riesgos o limitaciones, aportando soluciones, motivadoras, pero realistas a las contingencias; • Colocarse en el lugar de la persona o institución que tomara la decisión, presentando por escrito todo cuanto pueda disminuir la incertidumbre, en el proceso de verificación antes de tomar la decisión de apoyar o no la iniciativa; • Ser directo y formal, sin dejar de ser corteses, en la correspondencia, solicitudes o formularios; Así construimos aquel nuevo canal expresivo de juventud.

El interés de traer a colación esa constelación de factores, es enfatizar en la función de la solidaridad, en la cristalización de los sueños a cualquier edad... por sobre todo en las elecciones vocacionales. Los tiempos y el contexto no podían ser peor, con excepción de los antecedentes del modelo Trujillo, la violencia como respuesta y como pregunta, es en términos generales, un pésimo clima para intentar, darle a una ciudad o región, su ‘siglo de Pericles’, detectando o proyectando nuevas responsabilidades sin, para quienes se abren a la transición entre la ninez y la adultez.

El talento emergente no siempre encuentra un invernadero que le proteja de las corrientes tumultuosas del entorno. Los tiempos suelen ser duros para impulsar cualquier tipo de cambio, en cualquier lugar del mundo y en cualquier época, lo cierto es que cuando existe una necesidad, siempre, aparecerá quien intente satisfacerla, aunque un emperador -para impedir el cumplimiento de una profecía- mande a pasar a cuchillo todos los niños varones, nacidos en un determinado momento o lugar.

Trabajar en un grupo y equipo multifuncional de trabajo, ayuda a hacer conciencia de las limitaciones, de cada cual, al tiempo de permitirle desarrollar una sana admiración por los talentos del resto del equipo, al tiempo de afinar la vocación y las aversiones, a determinados tipos de tarea, en cada caso. Así descubrí que me gustaría dedicar una parte de mi tiempo a escribir, en libertad, con desenfado, sin pretensiones.

El proceso de búsqueda anterior, proporciono otras habilidades o destrezas, las cuales no fueron conscientemente incorporadas a la búsqueda, hasta muchos anos después: programar, cumplir, organizar, ejecutar, evaluar, proyectar en el territorio de la vida socio-cultural. Allí descubrí también -siempre de forma accidental- las distancias en el tratamiento de los distintos elementos constitutivos de los rasgos de la dominicanidad, en los textos escolares, por sobre todo en el caso de los procesos históricos sociales.

El lugar marginal que ocupaban nuestras raices étnicas, en los textos escolares de aquella época -y las formas de desestimular, tales tipos de búsquedas que utilizaban los poderes públicos- en el caso de la naciente Casa de Teatro, eventos como “7 dias con el pueblo”; “Convite”, un encuentro auspiciado por el Departamento de Extensión y Difusión Cultural de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD, 1976)sobre el lugar de las herencias africanas en la cultura y esfuerzos similares.

La amistad y la lucha contra la mediocridad (en primera instancia la propia), durante el mismo periodo, hizo posible cultivar nuevas amistades, fundamentadas en la preocupación por la calidad humana y las afinidades, para encarar el tiempo libre. De tal suerte que para aquel momento conocí a Félix D. Olivares, Roberto Gil López, Héctor Lachapelle (hijo), Mundi, Benigno, Jesús Núñez, entre muchos otros y otras condiscipulos/as, cuyos afectos conservo, independientemente del lugar y la distancia, en que nos haya marcado la vida; de las ausencias de años y las complicaciones del diario trajinar.

Por todo lo anterior, creo que alguna vez, alguien debería hacer justicia a esfuerzos fundadores, como los señalados por tales colegios, en la búsqueda de un espacio para el dialogo cultural y muy particularmente, por el rol que el Instituto Evangélico, jugó en la detección temprana del talento de nuestra generación a lo largo de la década 70-80’s. Digo hacer justicia, como mecanismo de estimulo y promoción, para que otras instituciones educativas, de nivel secundario, tanto publicas como privadas, se sientan reflejadas, en el potencial que año tras año, desfila por sus aulas y en ocasiones no encuentra canales expresivos adecuados, a la complejidad de sus expectativas de satisfacción, en la conversión de la noción de educación integral, en algo mas que una divisa o slogan institucional.

Para muestra existen actualmente muchos botones, del papel que la escuela –en combinación con el apoyo moral e intelectual, del núcleo y las relaciones familiares- puede jugar en la promoción de actividades co-curriculares, capaces de coadyuvar a la formación de la personalidad de niños y jóvenes. En el caso del Instituto Evangélico, baste recordar que allí se formaron personalidades prestigiosas de la ‘trouppe’ cultural contemporánea dominicana, a nivel profesional, como los señalados en párrafos anteriores. Y es que ignorar algo que nunca se ha probado, no es una falta o pecado.

Las vocaciones despiertan, en esa como en cualquier otra practica, a partir de la existencia de una oportunidad, de una brecha, para hacer audible o visible: ‘este Caribe que llevamos dentro’ como dijera hace unos anos un amigo cineasta, en el Festival Fiesta del Fuego. El mundo -como el río heraclitiano- no es el mismo hoy, ayer y mañana. Por tal razón, progresivamente la información se ha hecho tan demandada como las oportunidades de autorrealización y como insumo critico para la producción de conocimiento.

Segundo a segundo, día por día, nuestras capacidades se ponen justo en el punto de la aguja, donde se marcaba ayer el grado limite, y empujamos un poco mas, cada quien en lo que le resulta interesante, para mirar ceder una nueva frontera, dentro o fuera de uno mismo. Ni la rabia, ni el odio, ni la fe ciega, ni la conformidad, ni la repetición de lo aprendido nunca han ayudado a nadie a encontrar la verdad, a definir los marcos de su mundo, o conquistar la democracia, la justicia o la trascendencia: sólo la duda, la curiosidad, la capacidad de interrogar y expresar la inconformidad con lo que somos, con lo que hemos hecho o dejado de hacer, abre las puertas para la comprensión y participación, en la construcción de un presente o futuro, auténticamente poblado de los desafíos de lo humano, sin ajenidades o exclusiones.

Sólo la duda sistemática –hasta prueba en contrario- permite a los hombres y mujeres de una época, reconquistar la libertad del existir, sin hipotecar su dignidad a la toxicidad de las anteojeras ideológicas, a la claque ilustre que medra los recursos del Estado, en "cada turno al bate", salvándose del abismo de las teorías, discursos, enseñanzas, que de definen a si mismas, a priori, como omnicomprensivas.

La duda en la capacidad humana para el autocontrol, para la autorregulación de sus instintos egoístas, en la interacción social, ha inspirado por ejemplo al legislador a proponer soluciones mas allá de la sanción ética, para la preservación de la convivencia. Tener leyes, respetarlas y hacerlas cumplir, mientras sean de utilidad para preservar la equidad y la libertad  en las oportunidades, sin negarse a dejar una trastienda para la reforma y la perfectibilidad de la propia ley, como marco regulatorio: es la mejor de las garantías a la paz, en el plano domestico, social, cultural, económico, político y humano.

Alcanzar en todos los ámbitos de la sociedad a quebrar la hegemonía de la intoxicación propagandística, dejando que cada quien experimente, salte los frenos del prejuicio y viva su propia experiencia, es quizás el mas grande de los intentos liberadores de las personas, frente a las servidumbres espirituales o las amenazas de la entronización del pensamiento único.

La presentación de evidencias, tanto a nivel experimental como en el decurso de la argumentación, existe en la tradición del pensamiento Occidental, sentido de trascendencia implícito en el adagio: polis et ecumene. En la vocación para comprender que en el ágora se ganan y se pierden debates, y al final de tales jornadas, todos y todas amigos/as sin resentimientos, esta la distancia mágica entre civilización y barbarie.

Los rascacielos, las instituciones, el desarrollo financiero o militar, no hacen la diferencia, entre personas, pueblos, gobiernos o lideres cuando se trata de respetar esas normas básicas, consensuadas para la solución de las diferencias de forma pacifica y racional, sirviendo todas ellas como pilares del sistema en que luego de la II Guerra Mundial, capaces de permitir la refundación de la Sociedad de Naciones, con nuevo logos, nuevo nombre y metas ambiciosas de inclusión social, democratización y modernización, por encima de las pesadillas vividas, profetizadas o deseadas, por las minorías de siempre, en el entorno global.

La distancia cualitativa entre ser un cowboy, un fanático mahometano o un gentleman, se encuentra en las buenas maneras para administrar la crisis, en atención a las normas definidas de consenso, en la familia, el Estado o la comunidad de naciones, a la luz del derecho internacional público, por ejemplo. La barbarie no tiene razas, ni atuendos, ni medios de transporte o lenguas preferidas, creo que esta mas en la actitudes y ese nivel de la existencia, mas que la violencia, solo puede ser superado con la educación y la creación de oportunidades para vencer las distancias brutales, entre la disponibilidad de oportunidades abundantes y el merodeo cuassi animal, en pos de la supervivencia biológica, afectiva, económica, social y cultural.

Se puede perfectamente ser un ‘desconectado’ un salvaje, en las cunas de oro de la abundancia, o los tugurios mas apestosos marcados por la escasez, el hacinamiento o la insalubridad. No mirar el cambio en la escenografía de la humanidad o padecer la miopía de la autosuficiencia, que ha matado por generaciones enteras las posibilidades de cooperación fraterna, entre las personas, los pueblos, las municipalidades o regiones, si elige cada quien ser esclavo de su propio ego, de su alucinada ira, o de la capacidad de responder a una pregunta con un ladrido.

Elegir entre varias alternativas, la que contiene menor análisis, puede ser riesgoso, por sobre todo viviendo en sociedades cada vez mas interdependientes y en entornos, ecológica, social y económicamente frágiles. Debatir requiere un ejercicio permanente de mirarse en el espejo del otro. Sólo desde allí, se cultivan las flores del liderazgo responsable -frente al conjunto de potenciales afectados/as- a consecuencia de las decisiones adoptadas en el curso de un debate. El principio de acción y reacción, es antiquísimo, aunque aún funciona.

La frontera entre el Estado pretoriano o totalitario, para el manejo de crisis, en instituciones u organizaciones y la construcción de la democracia participativa: es la capacidad de dar y recibir, de canalizar, pluralidades. Si ha de predominar el Estado de Derecho, entonces será sobre la base de asumir los órganos de poder como agencias de servicio a la totalidad de los ciudadanos, no solo a las elites o a las mayorías amorfas, mistificadas por los mesianismos populistas, o la férula del autoritarismo y sus fantasmagorías o caricaturas actuales.

Trabajar, en lo publico y lo privado, para superar las discrecionalidades de los organismos administrativos, de la policía, del Poder Ejecutivo y colocar todas esas apetencias, bajo el imperium de la ley, implica el reconocimiento del legado de Benito Juárez: “el respeto al derecho ajeno es la paz”, y por consiguiente, la admisión de la multiculturalidad, la pluralidad étnica, lo mismo que de los actores y actrices emergentes al interior de las sociedades finiseculares, en la conformación de la conciencia nacional, en una sociedad abierta.

En los términos de los paisajes lóbregos que se nos ofertan para comenzar a cabalgar en el lomo del siglo XXI, cabe mas que nunca la reflexión de que el disfrute de la democracia elitista ateniense, por ejemplo, se ha convertido en poco menos de un siglo, en una aspiración generalizada de los habitantes y comunidades de la tierra, que no se conforman con menos que ser tratados – y se auto perciben- como sujetos de derecho. Seres con dignidad y trascendencia, con potencialidades y sueños, independientemente de cómo lucen, de las creencias, sus orígenes, status migratorio o situación económico-financiera particular, el lugar donde viven o la lengua en que se comunican.

Al otro lado de la acera de la historia, se encuentran los Atilas, los Kenhis Khanes, los Hitler, así como una nueva camada de tiranuelos en todo el Tercer Mundo, capaces de incendiar bibliotecas, aldeas enteras, museos; torturar, exiliar, apresar o asesinar a sus conciudadanos/as, sin ningún miramiento, aunque siempre con alguna excusa propagandizada hasta la sociedad, hasta el delirio, mas allá de los umbrales de discernimiento del hombre o la mujer común, que en circunstancias de incertidumbre, termina sumándose al corifeo neofascista, local o global. Esta generación, la anterior y las generaciones por venir, saben con precisión, que confiar ciegamente, en cualquiera, puede costarles caro. La historia, no se ha movido de su lugar, con tales actitudes. Además, siempre que alguien le dice a uno, que las cosas mas complejas, del existir, el o ella le ha encontrado una solución fácil, que descubrió una panacea, la piedra filosofal: estamos ante un charlatán, un simulador o un estafador.

No hay disponibles soluciones simples en nuestro mundo actual; aunque parezca paradójico, Robinson Croussoe, es un ciudadano extinto, como posibilidad de autoconstrucción existencial en el siglo XXI. Todo ello sin que dejen de crecer las estadísticas de suicidios, la soledad artera en medio de miles de transeúntes, en las ciudades. Convertirse en feligrés de maniqueísmos y la chatura de moda, asumiendo que las respuestas provendrán de un examen del tipo ‘elija entre falso y verdadero’, ‘adhiérase a la cosmovisión truculenta’, implícita en el pensamiento único: blanco/negro; bueno/malo; bello/feo, en cualquier circunstancia, lugar o tema en nuestro planeta, revelara una altísima potencialidad de fracaso. Y el tiempo, junto a la pasión de los sujetos por escarbar hasta encontrar la verdad, nos da la razón: la verdad, es secuestrable, por quienes en cada caso o lugar detentan el poder, mas no a titulo de eternidad…aunque hay esperas de meses, de años o siglos que nos hagan comernos las uñas.

Asumir cualquier posición pública actualmente demanda de un análisis mucho mas minucioso que cuando éramos solo una isla de campesinos, luchando contra el hambre o huyendo de la aldea, ante la amenaza incursión pirata, de invasión o una guerra intestina, a principios del siglo XX. Hay nueva coreografía, aunque seguimos atados a los mismos coreógrafos, en el ambiente institucional. Poco se sabe de las nuevas danzas, para sobrevivir e insertar nuestras naciones en el tiempo presente, en el mundo interdependiente. Los tiempos de espera para optar por una o otra postura, no se han alargado.

En una maniobra tipica de la fragmentación de la postmodernidad, se nos pide, que mantengamos los sentidos abiertos a la polifocalidad de la retroalimentación, al tiempo que al aumentar los volúmenes de información critica para procesar -antes de decidir- se nos conmina a que lo hagamos mas de prisa, aun. Tomando el detalle anterior como telón de fondo, nos queda disponible: adaptarnos o perecer. Pensar o dejar que otro piense por nosotros.

La necesidad de comparar, como paso previo al ejercicio del derecho, al que llama Chomskydefensa propia intelectual’, frente a la avalancha de informaciones -procedentes de las mas diversas fuentes, al tiempo de afinar los ‘filtros’, de hacernos cada vez mas selectivos- en la búsqueda de la imparcialidad, diversidad, profundidad e independencia, en nuestras fuentes proveedoras de información- constituye un componente del estilo y calidad de vida, poco estudiado aun, en lo relativo a las estrategias para superar la angustia que supone, el transito de la escasez de informaciones, tan típica de la insularidad y las sucesivas dictaduras o democraduras dominicanas, en los siglos XIX y XX, y la perspectiva de la sobre comunicación, como norma del cambio perenne, en el siglo XXI.

La representación de lo real, la interpretación y selectividad de lo mediático, la conjunción entre palabra y acción, las simulaciones, los simulacros, ‘el bulto’, para ocultar eventos paralelos, intencionalidades, entre otras estrategias, complejizan cada día mas el seguimiento de las tendencias, locales y globales, previo a la toma de decisiones. La fragmentalidad no es solo una cuestión de tiempo- espacio, en la era actual, sino que en los discursos ella apuesta con la verdad.

La verdad y el interés general, contra las apetencias - corporativas, ideológicas, sectoriales, políticas, económicas, militares, comerciales, eróticas, de las modas, por ejemplo- que en ocasiones nos hacen olvidar, que hoy mas que nunca estamos conscientes, en grado creciente, los ciudadanos/as del planeta, de que las batallas, las cruzadas que nos venden, se desarrollan, no en los confines interestelares, sino en el planeta que nos sirve de albergue y aspiración de permanencia, en la cristalización de nuestros sueños.

Superar el sectarismo, el fanatismo, el etnocentrismo y todas las formas de intolerancia, solo será posible, a golpes de educación y confrontación con la realidad. En tal sentido la capacidad para escuchar las versiones del otro, con la paciencia, el respeto, humor y el amor, con que procuramos defender nuestras propias posturas, media aun en la humanidad entre la trivialidad, la horda y la construcción de comunidades solidarias.

La libertad, de crear, pensar y alcanzar la edificación de consensos constructivos en paz, sin la mediación del chantaje, la amenaza, la violencia, física, verbal o institucional, es el clima para la búsqueda o construcción de verdades, provisionales, temporales, históricas. Masificar las prerrogativas de la escala humana, a titulo individual o comunitario, para la satisfacción de necesidades y deseos, representa hoy como ayer una brecha para la construcción de un entorno con sentido, donde el vivir o el morir, represente no un evento fortuito, sino una ocasión autentica para el auto-desarrollo, social, cultural y humanizante.

Cada quien tiene en su paso por la vida, tanto flores como frutos –innegablemente también espinas y pruebas, para el logro de sus metas- lo que hace imperiosa la calidad de las fuentes, la diversidad de factores a considerar, antes de dar el paso de la elección vocacional, en la construcción de sujetos autónomos, críticos, libres, de construir o asumir su propia historia.

Mientras mas temprano se detecten las potencialidades de cada quien para optar por un lugar útil, productivo en la sociedad, menores serán las frustraciones, pero también: mejores serán las oportunidades, en cualquier país, de aprovechar, todo lo que encierra la disposición de concentrar los esfuerzos de las naciones, en la capacitación y canalización de los emprendimientos, individuales, grupales, generacionales, regionales, municipales, en las tareas de promoción de la creatividad, como herramienta de prevención de amenazas y detección de oportunidades, para la sostenibilidad del desarrollo.

El reconocimiento colectivo de la necesidad de elevar la calificación de la educación, la actividad cultural, los productos, los servicios y la capacidad de respuesta planeada, en las distintas instancias, niveles sociales y tipos de actividad, es una corresponsabilidad de todos, individuos, organizaciones, poderes públicos, independientemente de la secular escasez de recursos para satisfacer tales objetivos.

La apropiación de los ‘códigos de la modernidad’, por parte del hombre o mujer arrinconados en los sectores de menores ingresos y oportunidades, no será un salto mágico; lo mismo que el abatimiento de la deserción escolar, el hambre o el desempleo. Tales procesos, demandan de un nuevo liderazgo, mas enraizado en los quehaceres comunitarios, que en las catedrales de la militancia partidaria o la burocracia sindical.

Sin la capacidad de aumentar la riqueza, cualquier iniciativa redistributiva, se convierte en quimera; lo que a mediano plazo, justificara la continuación de la llamada fuga de cerebros, por vías de la emigración hacia el exterior, esencialmente hacia las sociedades industrializadas. La postura anterior, no es una visión elitista de la cuestión del trabajo intelectual, o de los trabajadores de la educación, artistas, escritores, investigadores y similares; sino por el contrario, el reconocimiento de que la competitividad, el desarrollo del perfil exportador, la innovación, la adaptación o creación de tecnologías, descansan en iniciativas humanas, de modo que dependiendo el tipo de preparación desde la educación inicial que proveamos, a los futuros gerentes, trabajadores, lideres de opinión, congresistas, jueces y ciudadanos/as, estaremos definiendo el tipo de paises, con sus alcances y limitaciones, que estaremos en capacidad de construir en América Latina y Caribe.. sin esas inversiones de carácter estratégico, cualquier discurso publico, degenera hacia la simple cháchara, politiquera o hacia la predica sin obras.

Poca gente discute que el ‘ejercito de reserva’ de desempleados titulados:

1)No se produce por generación espontánea;

2) No es un cuadro motivador para el o la estudiante, lo mismo que los niveles de vida de profesores/as, colocando en su lugar, las antípodas, el éxito de quienes desde la situación anómica, se saltan los muros de los medios lícitos, para exhibir los símbolos del éxito y el status, sin parar mientes en las victimas o las practicas non sanctas, que se adoptan para escalar al poder, corporativo, político, religioso o cultural. No esta de moda, ciertamente en muchos de nuestros paises: el juego limpio, ni el análisis de hechos, para dejar en libertad el televidente, el elector, el ciudadano o el consumidor, con la decisión final.

3) Sin niveles de vida, espacio de reciclaje del conocimiento y una paga estimulante -como contraprestacion de la importancia estratégica de su rol en la