“Tocando fondo”. Introito a la edición 2006, en formato libro electrónico.
Justo en el momento actual, en que los medios de comunicación -y la realidad de los sectores marginalizados y empobrecidos, fruto de dos décadas de ajuste estructural emanado de los centros de poder financiero y los organismos multilaterales, improvisaciones e irresponsabilidades, compartidas por la clase política, y buena parte del liderazgo corporativo- apuntan en dirección de un rebrote de la violencia, la delincuencia y la criminalidad, quizás sea la mejor de las oportunidades y uno de los mas formidables desafíos, para que cada ciudadano o ciudadana, examine la otra cara de la moneda: los tipos de estímulos, herramientas, espacios de inserción social, valores, cosmovisiones y decisiones que estamos proporcionando a niños y jóvenes, en paises como Republica Dominicana, para con sus habilidades, talentos, competencias y vocaciones, contribuyan desde la perspectiva de los medios lícitos, a la definición de un futuro mas prospero, útil e inclusivo, para ellos y ellas mismas y para sus comunidades, en conjunto.
En un panel multidisciplinar reciente, en Jornada Extra, Jorge Cela y Tahira Vargas, entre otros convocados, sostenían que no resultaría ni objetivo, ni prudente, confundir los efectos con las causas, del incremento de la violencia, la delincuencia y la criminalidad en la República Dominicana, señalando que mas que criminalizar de manera selectiva o exclusiva a los pobres, la sociedad tenia que someterse a un examen, para detectar las causas de su propia enfermedad: la desigualdad, la falta de oportunidades, el desempleo, la ausencia de políticas publicas de mediano y largo plazo -cuyos destinatarios fueran precisamente los ciudadanos habitantes de la marginalidad y sus familias- las falencias de la distribución de los centros educativos, en los sectores mas pobres, mas allá de la educación primaria, entre otras variables, que abrían las puertas para que una persona entre los 13 y los 20 anos de edad, deambulara sin rumbo por la ciudad, se expresara y /o organizara mediante los quehaceres cotidianos de pandillas o bandas juveniles, o directamente en la creación de una asociación de malhechores, con la complicidad de adultos.
La inversión para actualizar los seculares retrasos en la agenda e inversión social y cultural, en nuestro medio, suele venir a nuestra memoria, cuando los frutos de diferir tales decisiones, por años, por décadas, por siglos, tocan desafortunadamente, a una persona procedente de una familia de clase media o alta. Allí nos damos cuenta de que vivimos en islas de confort, rodeadas de océanos de indigencia y desesperanza, de que la pobreza y la indigencia, existen, como una amenaza al sistema democrático y a nuestro propio estilo de vida. Entonces todos y todas los potencialmente afectados, desearían tomar la plaza vacante del verdugo, se reclama la instauración de la pena de muerte, la “mano dura”, la cadena perpetua, la castración del infractor, entre otras “propuestas” para “resolver” el problema.
Estamos sembrando y cosechando, lo que deliberadamente hemos decidido aportar, como contraparte al desarrollo científico, social, cultural y educativo de nuestras naciones, barrios, regiones, y zonas rurales.
Desde el momento del nacimiento, hasta la muerte, una familia o un ciudadano, tienen el derecho y el deber de programar, planificar sus eventos esenciales, en dirección a metas, que no sean contrarias al interés general, valiéndose de medios propios –imaginación, conocimientos, relaciones, valores, experiencias, ahorros, inversiones, capacidades de compra o consumo- o con la ayuda del Estado, sus organismos o agencias.
Existe una contradicción entre las expectativas o aspiraciones de muchos niños y jóvenes, derivadas del bombardeo orientado a la masificacion del consumismo, la debilidad del sistema escolar para competir con los medios de comunicación, diversas complicaciones del modelo familiar actual y los medios efectivos actuales o proyectados, de los recursos para la supervivencia, con que cuenta dentro de la organización social y económica actual, un futuro ciudadano, futuro empleado o futuro padre de familia, si ha nacido por debajo de la clase media.
No obstante, el cuadro anterior, maestros, padres de familia, lideres comunitarios y por supuesto, la fracción mas consciente del empresariado, tienen la obligación de jugar el rol de facilitar la transición de todas y todos los niños y jóvenes hacia actividades, encuentros, tareas, de apoyar el automejoramiento de sus condiciones de vida, asistiendo y llenando huecos o lagunas, dentro de la formulación y ejecución de las políticas publicas, orientadas a mejorar la calidad, diversidad, cobertura y alcance de los servicios públicos, tanto a escala nacional, como municipal.
La dictadura acostumbro a las personas a imaginar el Estado, como un “papá superpoderoso”, que tenia que llegar al auxilio de las familias, definir sus opciones y proveer recursos, independientemente de la contraprestación de las comunidades y las organizaciones, para hacer viables, tales flujos. La percepción anterior, supone un abandono de los derechos y las prerrogativas de la participación desde la base de la sociedad, del desarrollo y articulación de capacidades, para generar sinergias, a favor del soberano, ya por el artículo 210, como 55 de la Constitución Dominicana. Sentarse a esperar la magnanimidad o la claridad mental del soberano, en vez de reclamar, con el conjunto de las fuerzas sociales, sentarse con los tomadores de decisiones, y juntos: configurar la agenda del desarrollo humano, en el entendido de que ni el modelo asistencialista heredado del periodo 1930-1961, ni las visiones clientelares y patrimonialistas de los partidos políticos, tienen por destinatarios o coprotagonistas, la mayoría de la población actual o por nacer, mucho menos a la totalidad de los ciudadanos y ciudadanas, con sus descendientes.
Es precisamente, dentro del contexto señalado con anterioridad, donde, con esosseres humanos percibidos como piezas intercambiables "del progreso", insumos que pateamos, olvidamos o bloqueamos en sus aspiraciones, con quienes, florecerán, o no, la competitividad, la mejoría del flujo y perfil de las exportaciones, la integración económica y comercial regional, la democratización y modernización de los emprendimientos productivos, la innovación, el fortalecimiento institucional de las herramientas de balances y contrapesos – “checks & balances” sobre lo que han escrito y dicho tanto investigadores del Constitucionalismo, como de la Teoría del Estado, en sociedades pluralistas- en el sistema democrático y por sobre todas las cosas: la adopción de los seres humanos, sus capacidades, sentimientos, valores, aspiraciones, opciones de articulación creadoras de riqueza, invención y bienestar, como el eje central de la llamada sociedad del conocimiento, la informacion y la comunicación.
La insostenibilidad del modelo actual de reparto de las oportunidades, educativas, laborales y del ocio, es un barril de pólvora, en el que estamos sentados todas y todos, y solo si un mayor numero de ciudadanos y ciudadanas, se decide a hacer algo al respecto, podremos como pueblo, encontrar la afamada luz al final del túnel.
En la construcción de un cambio sustancial para las condiciones actuales de la vida comunitaria tanto la educación como la cultura, jugaran un rol impensable, tradicionalmente en nuestras sociedades: las importaciones de tecnologías y medios de control, sin el adecuado proceso de reciclaje de los conocimientos, depuración de los antecedentes, apego a la legalidad y respeto a los derechos humanos, paralelo al adecentamiento de los salarios de los agentes del orden público, constituyen una combinación de cambios, para el perfeccionamiento continuo de las oportunidades individuales y colectivas, en nuestra sociedades.
Beccaria, es mucho más que un nombre antiguo perdido en los rincones polvorientos de las bibliotecas, al pensar: la reeducación del infractor y el proceso de investigación de los cuerpos del orden, en una sociedad civilizada.
El presente trabajo retrospectivo, aunque inicialmente vio la luz en la Internet en el verano, 2002, no ha perdido su vigencia y utilidad, dado que se orienta a poner el acento, en los eventos, situaciones, personas y oportunidades, que, directa o indirectamente, nos permitieron sortear los obstáculos sociales, culturales y familiares, para el ejercicio libérrimo de la elección vocacional en contextos, la mayoría de las veces adversos, aunque no revestidos del dramatismo y sentido de urgencia de la marginalidad económica y educativa.
Repensar los años de la infancia y la juventud en una isla del Caribe, justo en la transición de la dictadura a la democracia, es también una llamada a que no sigamos desperdiciando las potencialidades, los sueños y la voluntad, de esos mismos sectores de la sociedad, los cuales, si reciben el apoyo y la orientación adecuadas, podrían constituirse en lideres, creadores de nuevas visiones y tareas en la construcción de sociedades con mayores y mejores caminos, para su inserción, productiva y ciudadana, en el mundo actual. Son los niños y jóvenes, y por tanto, la familia, el territorio sinuoso donde dejamos florecer o marchitamos, el futuro y el presente que alguna vez pensamos legar a las futuras generaciones.
Pocas personas sensatas e interesadas en seguir viviendo en el pais, en los proximos diez o veinte años, discuten hoy, la responsabilidad histórica del Estado, los educadores, contertulios y familiares, reflejada en una cuota de tiempo y atención, con las generaciones emergentes, dentro y fuera de las aulas, dentro y fuera del hogar, de forma sistemática. Sólo así, se pueden llegar a solventar alguna vez, las deudas sociales, económicas y culturales, de una generación, con su relevo, y vencer el paso inexorable de la muerte: fertilizando nuevas voces, rostros, aspiraciones y realizaciones en los distintos ámbitos de la vida adulta, pues como dice el refrán “para que sea mundo, tiene que haber de todo”. La presente reflexión retrospectiva, es una microhistoria, voz tatuada en la existencia de esa última parte, aludida en el refrán.
Qué es un niño o niña, visto desde la perspectiva económica, sino una promesa para una comunidad, una fuente de consumo y una ilusión, para sus padres?
Dónde se marca la diferencia, en sus opciones de formación y autorrealización: en la cuna, en la calle, en la escuela o en las interacciones con sus diversos amiguitos, del mismo grupo de edad e inclinaciones afines?
Cuáles son algunas de las actividades vocacionales, de hondo impacto en la formación de la personalidad, el carácter y el nivel de interés por conocer mejor las complejidades de la realidad, que se desea transformar, para servir a sus semejantes, disponibles hoy con la miniaturización, abaratamiento y digitalización de las tecnologías, para producción y circulación de contenidos, al alcance de niños y jóvenes?
Qué tipo de complicidades, alianzas, colaboraciones espera un niño o joven, por parte de los representantes del mundo adulto, independientemente de que estos sean: educadores/as, animadores socio-culturales comunitarios, lideres sociales o padres de familia?
Hasta qué punto resultan indispensables, el concurso – la voluntad política y los recursos económicos, humanos, tecnológicos, marcos jurídicos y experienciales de referencia- del Estado Central y las municipalidades, en la creación de entornos socio-culturales de desafió y creatividad, destinados a la mejora continua de las capacidades de la niñez y la juventud, y sus necesidades de participación en equipos vocacionales, para el trabajo, el estudio, el ocio y el ejercicio de la libertad de pensamiento, junto al conjunto de sus derechos ciudadanos?
Qué alternativas brindan nuestras sociedades para la acción individual, en la labor de búsqueda e interrogación, en el proceso de construcción de la condición de empoderamiento - jurídico, afectivo, psíquico y económico del sujeto social?
Cuáles elementos resultaban notoriamente diferentes en las sociedades del Caribe, al momento de plantearse seriamente aportar respuestas a las interrogantes anteriores, durante el periodo 1960-2001, en lo tocante a la elección vocacional y la libertad de pensamiento: dos insumos críticos, para participar como sujetos, sensibles, creativos y adecuadamente orientados, en la construcción multidimensional de la llamada sociedad del conocimiento, la informacion y la comunicación, en los pueblos no industrializados?
Como ayudar a comunicar las enseñanzas y experiencias de un pasado tormentoso, a las presentes y futuras generaciones, actualmente debatiéndose en los dilemas de ambos repertorios de opciones, como elegir el tipo de ocupación, estilo de vida y al mismo tiempo, no renunciar a la libertad, de pensar, crear, participar, criticar y sugerir medios mas inclusivos, proactivos y fértiles, para la contribución individual en la agenda de desarrollo humano, única garantía de la paz y la gobernabilidad, como paráfrasis del pensamiento de Benito Juárez?
Todas las interrogantes anteriores, son algunas de las motivaciones soterradas, que inspiraron estas líneas y de las cuales esperamos que cada lector o lectora, individual o corporativo, encuentre en estas viñetas, algunas nuevas interrogantes, para su vida cotidiana, quizás, una o dos, respuestas para mejorar la relación de confianza y dialogo, con sus hijos, con sus padres, con sus alumnos, con sus vecinos …por sobre todo, en la construcción de nuevas modalidades de intercambio, para evaluar las acciones, motivaciones y perspectivas de los niños y niñas difíciles, en su vecindario, en su centro de trabajo, en sus propios impulsos y reacciones, frente a la incesante retroalimentación del hoy-aquí y ahora, del mundo que gira, en ocasiones haciéndonos sentir que actuamos y vivimos en paisajes construidos sobre los cimientos de unas arenas movedizas, con el cambio y su velocidad, los valores emergentes, el pragmatismo sin principios del mundo light y los tránsfugas de toda ralea, como telón de fodo de una humanidad enchufada, interconectada-.
Ciertamente la construcción de mas cárceles, la importación de medios mas sofisticados para el control de la conducta socialmente desviada, el incremento de las tiendas y las tasas de ventas de armas de fuego, son opciones remediales para aminorar los efectos de la criminalidad y la anomia, pero no pueden dar cuenta de sus causas, que por el contrario, siguen multiplicándose a lo largo de mas de una generación, en sociedades como la nuestra; sin una inversión cuantiosa en la calidad, reciclaje de los conocimientos, remuneración y selección, tanto de los agentes de los cuerpos de control policial-militar, lo mismo que en los mecanismos de prevención, como el sistema escolar, estamos acercándonos al absurdo de una espiral critica para los valores de la convivencia y la libertad: derecho adquirido por la presente generación, después de casi un siglo de intolerancia y prohibiciones, para ganar la calle, la nocturnidad, la fiesta, la reunión social y el goce sin estridencias, de los frutos de nuestro trabajo, a nivel individual o familiar.
Toda la sociedad está compungida y sobresaltada, por las tragedias de las ultimas semanas, sin embargo, es una nota de responsabilidad, no dejar que el llanto, nos nuble la razón, empujándonos a adoptar soluciones que en muchas otras partes del mundo -donde alguna vez estuvieron vigentes- hoy han iniciado el tortuoso trabajo de desmontar aquella maquinaria del horror y la sanción extrema, como una respuesta epidérmica, acrítica y histórica, para voltear el rostro indiferente, a la tarea de acometer las causas de todos estos problemas de nuestro tiempo.
Más que su cura cosmética, hace falta prevenir la metatástasis resultante de siglos de exclusión y la falta de oportunidades para la supervivencia con dignidad y esperanza, en todos los rincones de la geografía, y no sólo en los distritos cool, de nuestras zonas urbanas.
Las asignaturas pendientes -construir comunidades mas seguras, mas libres, mejor educadas y con mayores oportunidades de inserción y participación, para todos y todas- no son una responsabilidad exclusiva del Estado o del gobierno local, sino que se diversifican en la compartimentación de responsabilidades, para entrar en contacto con múltiples dominios y zonas de intersección entre lo publico y lo privado; en los distintos roles de la persona humana, su red de relaciones, en la microfísica de la convivencia y los modelos de interacción comunitaria, como ciudadanos, como emprendedores, como inversionistas, como lideres y como padres y madres de familia, en sus novedosas expresiones a lo interno de la presente coyuntura de transición paradigmal.
La construcción de un nuevo entorno, para la familia -y esencialmente para niños y jóvenes- pasa por paradas o estaciones obligadas, formando una dinámica inextricable: la responsabilidad corporativa, el rol del Estado y sus órganos para garantizar el desarrollo y mejoramientos de las alternativas de la personalidad y la solidaridad comunitaria. Tal trípode dialogante pero enérgico, está pendiente de reconstruir en paises como Republica Dominicana, como instrumento de cohesión social, garante de las conquistas constitucionales y previsión de nuevos traumas colectivos.
Para las almas libres, y su escasa vocación a la genuflexión, o a la pasión del ciclope a la hora de identificar a sus culpables favitos, están pensadas estas páginas.
Podríamos contar con su amistad y sentido del compromiso individual con el desarrollo humano e institucional en estos lugares del mundo, para seguir conversando de estos temas, luego de concluir su lectura?
Esa una de nuestras metas esenciales, para esta intervención, conscientes como somos en mas de un sentido de que la elección del presente no es una cuestión de poner candado o buscar una coraza, para asumir el futuro, sino que demanda de distintos niveles de coordinación, un liderazgo proactivo y una entrega, capaz de balancear: las pasiones y apetencias individuales, con el horizonte de lo colectivo, ayer, hoy, mañana y...pasado mañana.
"Vivir, Servir y Sobrevivir en el Siglo XXI. Retrospectiva sobre eleccion vocacional y libertad de pensamiento" es un texto sin pretenciones, para demandar un acompanñmiento, un mirarnos por dentro en las encrucijadas del vivir de ayer y procurar, con la ayuda del lector/a, algunas ideas de actualidad, para acelerar el proceso de democratizacion y modernizacion de nuestras sociedades, cada cual puede perfectamente jugar su papel, como niñ,o como joven, como adulto, como lider o ciudadano, aun con los magros recursos que en ocasiones proporciona la realidad,. Lo importante es tener metas y conseguir en el trayecto manos y esprítus amorosas y solidarias con el interes de sobrellevar la carga de los contextos, que por lo general, no son felices, para la mayoria de las personas, no aqui, sino en todo el plan
El Autor
Santiago de los Caballeros 22 Junio, 2006